Ridículo
A veces uno escribe desde el corazón y otras del hígado.
Quiero corregir un detalle en mi post sobre mi pequeño problema social con la literatura guatemalteca. Y es que esta comunidad que rechazo mi cuento en realidad no es de Guatemala. (Según me advirtieron un día después de haber escrito el post y según la sección “About” del sitio de dicha comunidad).
A veces por más ridículo que suene, uno necesita decir las cosas al espacio vacío para esperar cierta respuesta.
No recibí la esperada, pero al menos, en cierto grado, fue la verdad.
O tal vez una simple opinión.
De cualquier manera, seguiré escribiendo.
Probando el terreno para ver hasta dónde puedo llegar.
Esperando
Una noche más y aquí está, esperando.
¿Quién es? ¿Qué hace ahí?
No tenemos idea de por qué, pero todas las noches a la caída del sol va a poner su silla de plástico rota, frente a ese mar negro. No se mueve. Permanece quieto…
Viendo algo que sólo él puede ver.
Esperando algo que sólo él puede esperar.
Entre el montón de piedras en la orilla, se abría el paso con tanta seguridad. Vestido con esa capa plástica amarilla reflejando la poca luz de la luna. Parecía un pequeño punto dorado en medio de una gran oscuridad.
Como todas las noches, un anciano a altas horas de la noche frente a un mar tormentoso.
Pero esta noche es diferente.
Todo se encuentra en silencio, sin embargo, exaltado se levanta de su silla.
El momento ha llegado.
Una sonrisa se dibuja detrás de esa barba descuidada y larga.
Tan rápido como se levantó, se vuelve a sentar, como un perro obediente esperando su premio después de hacer su gran truco. Es ahí cuando se empieza a notar un movimiento diferente en las olas.
Algo trae el agua.
Se pueden distinguir varios objetos grandes flotando en el agua, acercándose a la silla del anciano vigilante. Él no puede contener su emoción, pero logra mantener la concentración y mantener la mirada al horizonte. Poco a poco se va llenando la orilla de estos objetos. ¿Serán pedazos de madera? ¿Un posible naufragio?
Nos acercamos más a la escena.
Pero al acercarnos nos damos cuenta de algo…
No son restos de un naufragio
Son cadáveres.
Cadáveres de mujeres.
La poca luz que se logra reflejar en el agua delata un color rojizo.
Cabezas, torsos, piernas, brazos desnudos por todas partes.
El anciano vigilante está satisfecho.
Su tarea estaba terminada.
Estancados
Tomo un pequeño respiro de los cuentos de siempre para simplemente dar mi opinión sobre cierto acontecimiento sucedido esta semana.
Pienso que la literatura en Guatemala se encuentra estancada. Por estancada me refiero a que la mayoría de personas se limita a escribir sobre los mismos temas una y otra vez, los que más he notado son historias sobre la guerrilla y la vida “underground” de Guatemala o pasamos a otro extremo, poemas que destilan de miel y suenan bien trillados.
No tengo nada en contra de las personas que lo escriben. Que ellos se dediquen a lo suyo y yo a lo mío. Todo en paz. Lo que pienso destacar aquí no es solo una simple crítica de temas, más bien, una crítica a la opinión pública, si se pudiera llamar así.
Estoy consciente que tanto el ámbito literario como el artístico en Guatemala está creciendo, y de ninguna manera voy a contradecirlo, más bien, me alegra que cada día se suman más artistas a nuestro país. El problema es que hay tanto de qué hablar, y sin embargo siempre escogen lo mismo. No sé si es por inseguridad, por no salir de la zona de confort, de la zona que sabemos que a la mayoría le gusta; sin importar la razón que sea, cuando llega algo totalmente diferente, lo desechan.
La situación se invirtió.
Ahora en vez de hacer algo diferente para destacar, uno tiene que hacer algo para las masas, que a todos les guste.
Esto la verdad…
No me parece.
No me atrevo a darme el nombre de “artista” porque la verdad, no considero llegar todavía a los talones de Edgar Allan Poe o Stephen King (en lo que a mi género se refiere) pero si van a tener una revista literaria para “apoyar” a talentos emergentes, no deberían de reservarse el derecho de nada.
Una persona puede encontrar en algún medio artístico una forma de desahogo, una forma de expresión, y qué mejor que encontrar una comunidad dónde poner todas esas ideas y darse a conocer. Lo que no me parece, es que dichas comunidades no acepten ciertos trabajos.
Da a entender que el arte no es para todos.
Da a entender que el arte es elitista.
He hablado sobre el tema con un par de amigos, los cuales me han dado su opinión al respecto. El primero me dijo que es cierto, varios autores se resguardan bajo ciertos temas y no evolucionan, no dan el siguiente paso para poder diferenciarse de la generación anterior y mejorar el ámbito literario. El segundo me dio otro punto muy importante:
Si no hay paz, no hay arte.
Pasamos por un tiempo difícil hace 20 años aproximadamente, por lo que es obvio que estén escribiendo de ello hasta el momento de superarlo y empezar una nueva etapa.
En conclusión, digo que esta añoranza por el pasado debería de terminar.
Pero…
¿No creen que va a ser algo difícil cambiar las cosas como están, si las revistas literarias o comunidades no dan su apoyo?
Por cierto, gracias a los que rechazaron mi trabajo esta semana. Hicieron que escribir este post fuera mucho más fácil.
Pájaros
(Acabo de mandar este cuento a ConFábula, les cuento si lo publican y paso el link)
Pájaros.
¿Quién iba a saberlo?
Suena algo totalmente irreal, y la verdad, patético.
El sólo hecho de querer hacer algo más, salir de la rutina, fue lo que me empujó. Llamé a mis mejores amigos, y les dije: “¿Por qué no hacemos algo divertido? Algo que no hacemos normalmente”. A lo que se nos ocurrió ir al cementerio, después de las ocho de la noche que ya está cerrado. De preferencia, escogimos medianoche, por las clásicas historias de terror que cuentan.
Mientras llegaba la hora de la verdad, como lo hacíamos cada viernes por la noche, nos refugiamos en el bar de siempre. Solamente se requirió un par de tragos de ese coraje líquido para prepararnos e iniciar esa aventura.
Idiotas.
Pasaron las horas.
El nerviosismo ataca.
¡¿Qué putas estás haciendo con esa ouija?!
Está bien, pero solo un rato y nos vamos.
Lo logramos. Estamos dentro.
No fue fácil, pero logramos entrar al cementerio. La cabeza me daba vueltas.
Alguien pare este juego, me quiero bajar.
Entre risas, golpes, caídas al piso nos adentramos en el cementerio. Sin rumbo fijo. Cuando uno de ellos nos dirige hacia un mausoleo viejo y descuidado casi hasta el fondo del terreno, al borde de un barranco.
“Este es el lugar, ¡Saca la ouija!”
Las paredes del mausoleo estaban pintadas con graffitti, las puertas destrozadas a punto de caer. Sin embargo, entramos y ya no había vuelta atrás.
Imbéciles.
No sucedió nada en los primeros 15 minutos. A punto de irnos y el tablero empezó a enloquecer. Formamos el círculo otra vez, y retomamos el juego, transpirando miedo y desesperación.
“¡Puta! ¿Alguien vio eso?”
Lo que pareció un pájaro negro pasó rozando mi cabeza.
Pero nadie vio nada.
El tablero se detuvo.
Y empiezo a sentir que mi mano derecha se empieza a quemar, un dolor indescriptible.
Empiezo a gritar, pero mis compañeros no entienden que me sucede.
Volteo a ver a mi lado, y veo como una especie de pájaro me devora la mano.
Pánico.
Me empiezo a retorcer en el piso, mientras este pseudo pájaro me empieza a devorar parte de mi brazo también.
Grito.
Petrificados, se quedan viendo sin hacer nada.
“¡Pájaros! ¡Pájaros!” Es lo único que puedo decir, mientras veo como entran más y más y se posan sobre mi cuerpo, listos para arrebatarme cada gota de vida de mi cuerpo.
Alzo mis brazos para pedir ayuda, pero muy tarde…
Mis compañeros huyeron.
Lo único que siento es dolor, como estas criaturas desgarran pedazos de carne poco a poco. Como la sangre empieza a escurrir entre las grietas de este sucio y viejo mausoleo.
¿Qué donde estoy ahora?
No estoy seguro.
Lo único que sé es que aquí me siento bien. La mayoría del tiempo puedo ver como cambia el cielo de dorado a un negro casi azulado. Siento algo frío, como piedra a mis supuestos pies.
A veces veo pájaros negros volar en el cielo.
Sí, aquí quiero estar.
De regreso
Estoy de regreso de lo que llamo, unas pequeñas vacaciones mentales. Sí, pienso que por más pasión que uno tenga por ciertas cosas, a veces se necesitan vacaciones para despejarse de todo.
Limpiar la mente.
Dejarla en blanco.
A veces hay tantas ideas que nos llegamos a saturar demasiado.
El punto es que estoy de regreso.
Así que se vienen cosas nuevas
Abandonado
(Acabo de escribir este poema para Martesadas, celebrando el día internacional de la poesía cambiaron el tema usual de cuentos a poemas, cuando suban mi poema pasaré el link
)
De la semilla que germinó tu desgracia
De la madre que te abandonó
De las ansias por un nuevo futuro
De tus manos te arrancó
Recuerdas ese momento
Lo recuerdas como si fuera ayer
Recuerdas cómo corriste tras ese carro
Recuerdas cómo perdiste la fe
Cambiaste de niño a adulto
Cambiaste la ropa a tu padre embriagado
Cambiaste esa mente ingenua
Cambiaste la figura que te había abandonado
Pasó el tiempo y te volviste fuerte
Pasó el tiempo y seguiste luchando
Pasó el tiempo con nuevas personas
Pasó el amor, pero seguiste tomando.
Hoy tienes a tu familia,
Hoy has aprendido la lección,
Hoy en sus ojos miras un vacío,
Hoy esa madre nunca existió.
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