Gris

on

Tan repetitivo, tan predecible, lo detestaba…

Todos los días era lo mismo, el mismo día gris, la misma lluvia sobre mi paraguas, los mismos robots, una copia de otra copia, una taza de café tras otra, una pesadilla tras otra. En un abrir y cerrar de ojos todo terminaba y volvía a comenzar.

¿Qué había hecho para merecer este castigo?

Lo preguntaba todas las noches antes de dormir, esa puta pregunta que aún así, sigue sin contestar.

Soy un robot más.

 

Ahí estaba otra vez, mirando al vacío a través de la ventana de mi apartamento.

¿Que pasaría si…?

¿Lo sentiré?

¿Cómo se escuchará mi cuerpo al caer sobre el pavimento desde un sexto piso?

¿Será rápido?

¿O será el viaje más largo de mi vida?

Mis dedos se movieron automáticamente hacía el cerrojo de la ventana.

Lentamente, adelantándose a cada pensamiento en mi cerebro.

Cada vello en mi nuca se paralizó, provocando una sensación de frío por todo mi pálido y delgado cuerpo.

Sin tan sólo…

Una…

dos…

Y miles de gotas de agua se dejaron caer sobre mis manos.

Un día más.

 

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